Estudio demuestra que la percepción del tablero de ajedrez ayuda en la memoria visual

Los expertos en ajedrez son conocidos por su notable capacidad para recordar configuraciones de las piezas sobre un tablero. Durante décadas, los expertos en neurología han investigado cómo funciona esta memoria y si se puede aplicar a información, más allá del damero cuadriculado.

Para investigar más a fondo este tema, los investigadores del Centro para la Longevidad Vital (CVL) de la Universidad de Texas, en Dallas, Estados Unidos, se dirigieron al equipo de ajedrez universitario de este estado.


Desde el inicio del programa de ajedrez en 1996, el equipo de la Universidad de Texas ha contado con veinticuatro Grandes Maestros y Maestros Internacionales, que compitieron en la Copa del Presidente, conocida como la ‘Final Four del Ajedrez Universitario’, en diecisiete de las últimas veintiuna temporadas.


Los investigadores probaron a catorce miembros del equipo de ajedrez, junto con quince principiantes, para estudiar el procesamiento rápido de información visuoespacial en la memoria de trabajo.


Sus hallazgos, publicados el 14 de junio de 2021 en la publicación Memory and Cognition, ayuda a identificar las fortalezas y limitaciones del marco de memoria de los sujetos y cómo se puede aplicar al conocimiento humano en general.


«Estudios anteriores han demostrado que la ventaja de los expertos en ajedrez en la memoria visual se limita a piezas sobre tableros», señala la autora, profesora asociada de Psicología en la Escuela de Ciencias del Comportamiento y del Cerebro, Chandramallika Basak:


«Queríamos ver si la experiencia se generaliza más allá de las piezas de ajedrez a estímulos nuevos y desconocidos, y dónde se descompone esta experiencia para la memoria inmediata».

La memoria visual a corto plazo de los maestros del ajedrez para los movimientos que puedan ocurrir ha sido de particular interés para los científicos cognitivos, sostuvo Basak.

«Es casi como si los ajedrecistas tuvieran instantáneas de estas posiciones: demuestran una notable memoria de trabajo visuoespacial, dado que la información se presenta durante menos de medio segundo», explicó.

«¿Pero está impulsado por los aspectos visuales o espaciales de lo que vieron? ¿O una combinación de ambos?»


El estudiante de doctorado en cognición y neurociencia de la Universidad de Texas Evan T. Smith describió la diferencia entre la memoria de trabajo y la memoria a largo plazo como análoga a la brecha entre lo que está encima del escritorio y lo que se encuentra en un archivo.


«La teoría existente es que los jugadores de ajedrez han memorizado y categorizado tan a fondo las configuraciones del tablero que su memoria a largo plazo para esta información funciona como la memoria de trabajo”» explicó.

Los investigadores colaboraron con el director del programa de ajedrez de la Universidad, Jim Stallings, para incorporar miembros del equipo.


«El estudio de Basak varía de otros estudios de ajedrez con jóvenes», sostuvo Stallings. «Este estudio va directamente a la experiencia en ajedrez y la memoria de trabajo. Espero poder compartir los resultados con la comunidad ajedrecística».


El grupo de control incluyó a estudiantes de la universidad texana, de edad y nivel de educación similar a los ajedrecistas, que nunca habían aprendido formalmente a jugar al ajedrez.


En cada prueba, los participantes vieron un tablero de ajedrez bidimensional con una serie de piezas expuestas durante tres décimas de segundo. Después de una pausa de un segundo, vieron un segundo tablero de ajedrez y tuvieron que decidir si había habido un cambio.


Las pruebas se hicieron con piezas estándar de ajedrez y con símbolos nuevos y desconocidos. Basak explicó que este cambio ayudó a determinar si las habilidades de memoria de los jugadores de ajedrez eran específicas del dominio del juego o del dominio general, para una gama más amplia de objetos.


«Una serie de pruebas pregunta sobre cambios de ubicación; el segundo pregunta si los objetos, las piezas mismas, han cambiado», dijo Basak. «Una tercera prueba incorpora cambios en la ubicación o en el objeto, o en ambos, o en ninguno. Finalmente, se quita el damero».


Los investigadores encontraron que, si bien tanto los ajedrecistas veteranos como los principiantes se desempeñaron mejor con los estímulos de ajedrez que con los símbolos desconocidos, los más expertos, en su mayor parte, superaron al grupo de control tanto para los estímulos propios de ajedrez como para los nuevos objetos, particularmente al detectar cambios de posición.


Sin embargo, al cambiar la identidad de los objetos, pero no la ubicación, la ventaja de los ajedrecistas se limitaba a las piezas de ajedrez. No se desempeñaron mejor que el grupo de control al recordar cuándo cambió la identidad de los nuevos símbolos.


«Uno esperaría que esta ventaja que tienen los jugadores de ajedrez esté relacionada con la familiaridad con las piezas de ajedrez o la expectativa de lo que están a punto de ver», sostuvo Basak.

«Pero los resultados de nuestro estudio dicen lo contrario. Parece que los jugadores de ajedrez pueden procesar rápidamente un diseño similar a un tablero de ajedrez de una manera muy holística, como lo hace el cerebro con las caras. El siguiente paso en nuestra investigación puede ser hacer un estudio de resonancia magnética funcional para ver si las regiones del cerebro que procesan la cara también se utilizan para el ajedrez».


Los experimentos también se dividieron en pruebas con menos de cuatro piezas, que está dentro de los límites normales del foco de atención de una persona media, y de cinco a ocho piezas. Con el mayor número de piezas, debería entrar en juego la memoria a largo plazo. Los ajedrecistas se desempeñaron mejor que los controles, en las pruebas con más piezas.



«Observamos una capacidad de memoria de trabajo de ocho elementos para los expertos en ajedrez», dijo Basak: «Suponemos que eso se remonta a la idea de que los jugadores de ajedrez ven el tablero y el conjunto de posiciones como un solo objeto, ya que reconocerían una cara».

Importancia de las cuadrículas del tablero

La parte del estudio de «cuadrícula versus no cuadrícula», algo que Basak apuntó que no se ha examinado antes, produjo algunos de los resultados más sorprendentes. La cuadrícula está formada por el tablero, los 64 escaques.


«La cuadrícula es el eje que sostiene el andamiaje de esta estructura de memoria», según Smith. Por su parte, Basak añadió:


«Cualquier ventaja relacionada con la experiencia desapareció en ausencia de la pantalla del tablero de ajedrez. Parece ser esencial, actuar como una hoja de ruta, un marco familiar para ayudar a la memoria».

En conjunto, los resultados indican que las ventajas de la memoria visuoespacial asociadas con la experiencia en el juego se extienden más allá de los estímulos del ajedrez en determinadas circunstancias, en particular, en los cambios de posición con entre cinco y ocho elementos. Pero la cuadrícula parece ser necesaria para que los expertos aprovechen estas ventajas.


«No podemos generalizar nuestros hallazgos más allá de lo que probamos, por lo que no podemos afirmar, basándonos en nuestros datos, que los expertos en ajedrez serán mejores estudiando en la escuela», explicó Basak.


«Pero su ventaja va más allá de las piezas de ajedrez, siempre que se mantenga la cuadrícula. Creemos que esto indica que los expertos están codificando automáticamente la información relacionada con el espacio», añadió.


Otros participantes en esta investigación fueron el profesor de psicología de Universidad de Texas, titular de la Cátedra Debbie, Daniel Krawczyk y el académico en neurociencia cognitiva y psicología cognitiva, además de miembro que desempeñó un papel clave en el comienzo del proyecto, James Bartlett, quien murió en 2019.


«Bartlett jugó un papel importante en el diseño de los experimentos y en la incorporación de Jim Stallings y el equipo de ajedrez», comentó Basak: «Fue un mentor, amigo y colaborador valioso, y dedicamos esta publicación en honor a su memoria».


Por

Jesús Cabaleiro Larrán




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