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Monumentos al Ajedrez y ajedrecistas por todo el mundo

Actualizado: 11 ene

Por Jesús Cabaleiro Larrán (Periodistas,es)

La reciente inauguración en julio de 2022 en Zafra del que se puede considerar primer monumento a España a un ajedrecista, Ruy López de Segura (1530-1580), creador de la llamada apertura española, sirve para hacer un recorrido por otros países y ver lo habitual que es este reconocimiento.


Hay que aclarar previamente que los monumentos son a ajedrecistas, a figuras humanas, y también al ajedrez en sí, pero no a un trebejo, ya que las referencias públicas (estatuas, tableros, grafitis…) alusivos en calles, plazas y avenidas de ciudades de los cinco continentes son prácticamente innumerables.


Hay muchos dedicados a ajedrecistas anónimos y son llamativas las de animales ante el tablero. El primero es al ajedrecista más antiguo, siglos antes que llegara el actual ajedrez moderno, el persa Al Suli (880-946) cuyo recuerdo se encuentra en Asjabad, capital de Turkmenistán muy cercana a la localidad iraní donde nació, Gorgán. En la estatua está de pie y se inclina ante un tablero con unas piezas.


No uno, ni dos, sino hasta tres monumentos se pueden encontrar en Estonia (en concreto en Narva, Parnu y en la capital, Tallin) a Paul Keres (1916-1975), quien además luce en una moneda conmemorativa de dos euros de 2016, del país báltico, la única alusiva al ajedrez en toda la Unión Europea.


En una de las tres estatuas, la que se encuentra en Tallin, con una posición sedente, se reproduce en el tablero la última partida que disputó contra Walter Browne (1949-2015) en su postrero torneo, que disputó en Vancouver en mayo de 1975, pocos días antes de fallecer de un infarto en Helsinki.


Su vecina del sur, Letonia, cuenta en su capital, Riga, con un monumento al que fuera campeón mundial, Mijail Tal (1936-1992), el llamado ‘Mago de Riga’.


El mayor número de monumentos a un ajedrecista, cuatro, se puede encontrar en Armenia, tres en la capital, Ereván y uno en Aparan desde 2005, dedicados al que fuera campeón mundial, Tigran Petrosian (1929-1984). Hay dos solo de su busto y otros dos de cuerpo entero.


En la localidad serbia de Vršac, en la provincia autónoma de Vojvodina, se ubica uno dedicado a Borislav Kostic (1887-1963) con el lema, ‘Primer Gran Maestro serbio’.

En Ámsterdam, no muy lejos de la plaza Leidseple, desde 2004 hay un monumento al que fuera campeón mundial y presidente de FIDE Max Euwe (1901-1981) Además, su nombre figura en el Museo de Ajedrez de la localidad y en una biblioteca cercana.




En Polonia se homenajea a Akiba Rubinstein (1882-1961). Se inauguró en 2011, uno antes que la ECU (Unión Europea del Ajedrez) declarara 2012 como año en su honor. La escultura es de tamaño natural sentada en el banco de un parque con un tablero sobre las rodillas, se encuentra en la ciudad balneario de Polanica Zdrój que además celebra un torneo en su honor desde 1963. Posteriormente fue trasladada a un lugar más céntrico.


Empero, en esa misma localidad hay otro pequeño monumento muy curioso, unos osos de bronce jugando al ajedrez. El hecho está relacionado con la fundación de la localidad cuando era un inmenso bosque. Un guardabosques se detuvo a beber agua en un manantial durante un día caluroso, se abalanzó sobre un oso que con voz humana le dijo que no lo matara, mostrándole un camino donde encontrar una fuente de agua mucho mejor que la anterior. Después de beber, el oso desapareció y fue allí, tras acercarse numerosos personas a beber de la milagrosa agua, donde se fundó la ciudad.


Pero ya puestos a hablar de animales jugando al ajedrez (no sería la primera vez) hay uno muy extravagante ubicado desde 2010 en Hastings, localidad británica muy conocida por su torneo ajedrecístico. Se trata nada menos que un pulpo atrapando una torre. Y ya que mencionamos la torre, si uno viaja a Dubai verá un camello cargando con una torre.


Pero también aparecen en Rusia. En 2010 en la ciudad de Ulan Ude, en Siberia, se inauguró un conjunto escultórico que los vecinos definen como ‘Batalla de Reyes’ además de ‘Reyes de Ajedrez’ o ‘Jugadores de Ajedrez’ con dos figuras engalanadas de pie ante un tablero.

Al lado, está otro más pequeña en el que un gato observa el tablero ante un ratón. Este conjunto escultórico se encuentra ubicado muy cerca del club local de Ajedrez en el distrito de Zheleznodorozhny. Se da la circunstancia que los ajedrecistas locales frotan las orejas de los animales confiando en que les atraiga la suerte y ganen sus partidas.


Pero en la que fuera Unión Soviética, sí hay monumentos a ajedrecistas reales. Por ejemplo, hay una placa al que fuera campeón mundial Mijaíl Botvinnik (1911-1995) en el club de ajedrez de Moscú que lleva su nombre y donde trabajó de 1988 a 1995.


Recientemente, en 2019 se inauguró en Opochka una estatua a Alexander Petrov (1794-1867), primer gran maestro ruso y creador de la defensa que lleva su apellido, Defensa Petrov (1. e4 e5 2. CF3 Cf6). En la localidad, muy cercana a su lugar de nacimiento, Bisirevo, su nombre ya figuraba en una calle y un gimnasio. El ajedrecista ruso Alexander Morozevich acudió al acto inaugural y dio una clase magistral mientras el Museo local albergó una exposición sobre Petrov.




Existe un monumento en el cementerio Novodevichy de San Petersburgo donde está enterrado Mijail Chigorin (1850-1905). Se trata de una modesta estela vertical de granito gris, sobre un pedestal rectangular. En la parte frontal hay una inscripción conmemorativa: ‘Fundador de la escuela rusa de ajedrez Mijail Ivanovich Chigorin 1850-1908’.


También aparecen unas piezas junto a la tumba de la joven promesa del ajedrez ruso Ivan Bukavshin (1995-2016). La Federación Rusa y varios de sus amigos propiciaron esta inciativa donde cuatro peones negros rodean sus restos. Del mismo modo, en la capital de Azerbaiyán, Bakú, hay un monumento de cuerpo entero del joven ajedrecista Vugar Gashimov (1986-2014) tambien junto a su tumba.


Pero si vamos a comentar tumbas de ajedrecistas hay que recordar la más destacada, la del Mozart del Ajedrez, el cubano José Raúl Capablanca (1888-1942), presidida por una gran figura en mármol blanco realizada por el escultor Florencio Gelabert (1904-1995) que muchos identifican con un rey aunque hay quien piensa que es una Dama. Está ubicada en el cementerio de Cristóbal Colón (nombrado Monumento Nacional en Cuba desde 1987) de La Habana.


Volviendo a Rusia, en la república de Kalmukia se halla Elistá, la llamada Ciudad del Ajedrez, desde 1988 hay numerosas esculturas alusivas, muchas de piezas, pero ninguna referida a un ajedrecista real. Fue una idea del que fuera su estrambótico presidente (1993-2010) y luego de la FIDE (1995-2018), Kirsán Iliumzhínov.


En otra localidad rusa, Saratov, en la plaza de la catedral, cerca del Palacio del Ajedrez (abierto en 2017) se encuentra el grupo escultórico denominado ‘¡Mamá, soy un campeón!’ donde aparece un niño que juega contra su madre. Lo llamativo es que es una de las escasas ocasiones donde aparece representada una mujer junto al tablero.

En Moscú, en el parque infantil Presnensky ‘Krasnaya Presnya’, al lado del edificio del Gobierno ruso y del club de ajedrez Presnya, hay un juego en un parque con figuras de entre uno y dos metros de altura. También en la ciudad rusa de Danilov hay distintas figuras de ajedrez de casi dos metros.


Otro monumento, en Hungría, se encuentra en Kecskemet, dedicado al ajedrecista y que fuera también alcalde, Toth Lazslo (1895-1964). Desde 2005 el club local de ajedrez lleva su nombre y además se le otorgó en 2008 el Premio Caballero de Caissa y el Patronato de la Fundación para la Cultura del Ajedrez, por parte de la Federación Húngara de Ajedrez, de cuya directiva formaba parte en los años veinte. En 1927 organizó un torneo de ajedrez y tuvo muy buena relación con Capablanca.


También se inauguró por el ajedrecista húngaro Madl Idilko, en 2016, en la fronteriza ciudad de Zalaegerszeg, una escultura de bronce como la anterior con dos destacados jugadores naturales de la localidad, Lajos Portisch y Tamás Hovarth, uno sentado, sosteniendo una pieza y otro de pie ante el tablero.


Del mismo modo, desde 2013, en el parque Graphisoft de Budapest hay una escultura con dos jugadores de ajedrez muy estilizados, uno de pie, otro sentado, lo llamativo son dos piezas que están en el suelo.


Una llamativa escultura es la que existe en la isla de Man, donde se celebra un histórico torneo. Se ubica en Ramsey y mezcla el ajedrez moderno con el antiguo a través de dos personajes, el guerrero vikingo Godred Crovan (falleció en 1095) y natural de la isla, ante su hijo menor, el rey Olaf I, Olaf el Rojo (1080-1153).


En Ciudad de México existe una dedicada al escritor y diplomático ecuatoriano Benjamín Carrión (1897-1979) frente a un tablero jugando al ajedrez ya que era muy aficionado. Se encuentra en la plaza de la Santa Vera Cruz junto al Museo Nacional de la Estampa. Un grabado recoge una frase suya: «Seamos una potencia de la cultura porque para eso nos autoriza y alinea nuestra historia».


Otra muy curiosa se encuentra en el campus de la Universidad Tunku Abdel Rahman (UTAR), en la ciudad de Kampar, Malasia, ya que representa a Albert Einstein (1879-1955) y Confucio (551-479 adC) jugando una partida. Llama la atención que en la mitad del tablero, la del científico, aparecen las piezas clásicas mientras que la otra mitad son del ajedrez o Go chino (por cierto, hay numerosas esculturas con jugadores del Xiangqi, Go Chino, por toda Asia).



Ajedrecistas anónimos

En cuanto a otros ajedrecistas sin nombre y que aparecen jugando ante un tablero se pueden encontrar en la ciudad de Panevėžys en Lituania, (algunos encuentran un parecido con el boxeador Mike Tyson) y que tiene el lema ‘Se te invita a jugar’.


En otro punto distante, en Estados Unidos aparecen también en distintas ciudades y estados, ajedrecistas anónimos en un tablero: la llamada ‘El ganador’ o ‘El jugador’ en tres versiones: el campus de Newark, en Ohio; en Plano, Texas y en la vecina Canadá en Calgary-Alberta. También en territorio estadounidense se encuentra una con dos jugadores, en el parque John Marshall de Washington DC; asimismo en Mount Clemens, Michigan, una partida entre un hombre y una niña; en Cedar Rapids, Iowa, con dos figuras alegóricas, y finalmente la de un jugador sentado ante un tablero, en la plaza Vogel de Medford, en Oregón.


En Israel, en la ciudad costera de Bat Yam, en la periferia sur de Tel Aviv, se encuentra desde 2007 una escultura modernista titulada jugador de ajedrez.


En Argentina, en la provincia de Córdoba, en Alicia, hay un único Monumento al Ajedrez gaucho que fue reinaugurado a inicios de 2022 tras ser creado en 1988 por el artista plástico Ernesto Antonio Demagistris (1924-2008). Representa una partida magistral de la final del Campeonato Mundial de 1972 entre Fischer y Spassky, pero con la particularidad de sus diez trebejos. El rey es un gaucho; la reina, su compañera; el caballo es el mismo; el alfil es representado por la bebida nacional, el mate; la torre, por la guitarra que con su música lo acompañaba y los peones, los perros. Todas tienen los colores de la bandera argentina: blanco y celeste.


En el mismo continente, en Colombia, hay dos monumentos al ajedrez, en concreto en Cartagena de Indias, patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1984, en la plaza frente a la iglesia de San Pedro Claver hay una escultura de metal (se debió reparar posteriormente porque el óxido la corroía) simbolizando dos ajedrecistas, obra de Edgardo Carmona, que también fue expuesta en 2011 en los muelles a orillas del Sena en París.

Otra se encuentra en Tunja, localidad del departamento de Boyacá, que además está unido el noble juego porque es sede del equipo de fútbol de la localidad, Boyacá Chico, los ajedrezados, que hace poco ascendió de nuevo a Primera División.


Mencionar la más pequeña, un mini monumento de dos ajedrecistas en el parque Taras Schevenko en la martirizada capital de Ucrania, Kiev, que representa en esta mini escultura del tamaño de un tablero, a dos jugadores. Antes de la guerra, dos veces al año se jugaba un torneo en las instalaciones del parque.


Como recorrido final citar a una persona que es la que tiene más monumentos junto a un tablero. Se da la circunstancia que no es ningún ajedrecista conocido, sino un apasionado aficionado al noble juego pero muy conocido en otro ámbito. Se trata de la persona que primero alertó del Holocausto judío, el abogado, diplomático e historiador polaco Jan Karski (1914-2000), nada menos que siete estatuas, en todas ellas aparece sentado y en cuatro figura al lado un tablero.


Tiene dos en Estados Unidos, una ubicada desde 2002 en la Universidad de Georgetown de Washington donde fue profesor y también otra en Nueva York. En 2009 se colocó el llamado ‘Banco de Karski’ (entre la calle 37 y avenida Madison) enfrente del Consulado de Polonia.

En ambas estatuas hay una placa, una en el suelo y otra pegada en el banco, con un texto muy parecido: «Jan Karski (Jan Kozielewski), 1914-2000, legendario mensajero del pueblo polaco durante la II Guerra Mundial. El primero que advirtió del Holocausto cuando se estaba desarrollando. Héroe polaco y nombrado por el Estado de Israel Justo entre las Naciones. profesor de la Universidad de Georgetown (1952-1992). Un hombre justo».

Otros dos en las que aparece inclinado junto al tablero se encuentran en la Universidad de Tel Aviv y en su país natal, en la ciudad de Kielce. En los tres restantes, en Lodz, Cracovia y Varsovia no aparece referencia alguna con el juego.



Por Jesús Cabaleiro Larrán (Periodistas.es)










































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